TabiPlan

Itinerario personalizado · Plan Completo

Japón en 10 días
para Marta y David

Fechas: 12 – 21 de octubre de 2026 Entrada: Tokio (Haneda) Salida: Osaka (Kansai) Ritmo: equilibrado Base: Shinjuku · Kioto centro · Namba
TabiPlan Itinerario Completo 0 de 10 abiertos
Estás viendo el Completo, 29 € El mismo viaje resuelto solo en su ruta y su orden, en una cuarta parte de texto, está en el Express →
Qué es esto

Este es un itinerario de muestra del plan Completo. Marta y David no existen: es un ejemplo hecho para que veas exactamente qué recibes. Las rutas, los restaurantes, los precios y los horarios son reales; los viajeros, no. Nunca publicamos el itinerario de un cliente.

Empieza por aquí

Cómo usar este itinerario

Está pensado para llevarlo en el móvil durante el viaje, no solo para leerlo antes de salir.

Y si todo esto te suena a complicación, ignóralo: abre el documento, toca el sitio al que vas y ya está. Lo demás son redes de seguridad por si algo falla.

Ir directo a un día

Los diez días llegan abiertos. Si prefieres una vista de conjunto, contráelos: cada día se queda con su frase de entrada y su tira de ruta, y despliegas el que te interese.

Antes de nada

Lo que hemos decidido por vosotros
y por qué

Nos contasteis cuatro cosas que han determinado todo lo demás: que es vuestro primer viaje, que empezáis el día sobre las nueve, que os importa mucho la comida y poco los museos, y que a David le agobian los trenes.

Decisión que os afecta al bolsillo

No compréis el JR Pass. Los trayectos que os cubriría son tres: Tokio–Kioto en Shinkansen (14.170 ¥), la ida y vuelta a Nara del día 8 (1.440 ¥) y Kioto–Osaka (580 ¥). Suman 16.190 ¥ por persona.

El pase de 7 días en clase Ordinary cuesta 53.000 ¥ desde el 1 de octubre de 2026, y vuestro viaje empieza el 12. Comprando los billetes sueltos cada uno de vosotros se ahorra 36.810 ¥, unos 201 € al cambio de agosto de 2026. Es ahorro por persona, así que entre los dos son algo más de 400 €.

Además, el pase vale 7 días consecutivos y vuestro viaje son 10: ni siquiera lo cubriría entero. Y el tren de Namba al aeropuerto de Kansai lo opera Nankai, una compañía privada que no entra en el pase.

Y sobre vuestras fechas

Octubre es de los mejores meses para viajar a Japón: 20–24° de día, poca lluvia y sin las masas de la temporada de cerezos. Coincidís con el arranque del momiji, cuando las hojas empiezan a cambiar de color: en Kioto lo notaréis sobre todo en Arashiyama. El pico llega en noviembre, así que veréis el principio, con menos gente y precios normales.

Antes de salir de casa

Lo que hay que dejar hecho
antes de coger el avión

Todo esto aparece también en el día que toca. Lo ponemos aquí junto porque hay cosas que, leídas esa misma mañana, ya llegan tarde.

Reservad esto cuanto antes

Shibuya Sky, día 2, franja del atardecer. Es la entrada que más se agota de todo el viaje. Si solo reserváis una cosa de esta lista, que sea esta.

teamLab Planets, día 3. Entrada con hora asignada. Su web admite cambio de fecha, así que se puede mover si el día se tuerce.

Gion Karyo, día 9. El kaiseki de Kioto se reserva con días de antelación. Es la cena de capricho del viaje.

Y esto, con unos días

Kamameshi en Nara, día 8. Conviene reservar y cierran pronto.

Pontocho, día 6. Cae en sábado y en temporada: o reserváis, o llegáis antes de las 18:00.

El kimono del día 6 se reserva por la mañana del mismo día.

Si vuestra maleta pasa de 160 cm sumando las tres dimensiones, hay que pedir asiento con espacio para equipaje en el Shinkansen del día 5. Es gratis, pero hay que pedirlo, y desde 2023 lo aplican en serio.

Dinero

Llevad 5.000 ¥ sueltos desde el primer día. La cena del día 1 es en Omoide Yokocho, y muchos de esos puestos solo aceptan efectivo.

Japón usa mucho más efectivo de lo que la gente espera. Los sitios grandes aceptan tarjeta sin problema, pero los puestos pequeños, los templos y algunos mercados, no. Sacad en el cajero del aeropuerto al llegar y no os quedéis nunca a cero.

Configurad esto antes de volar

La Suica en el móvil. Si la lleváis lista, salís del aeropuerto directos al tren sin pasar por ninguna taquilla. Se puede hacer desde casa y os ahorra la primera cola del viaje.

Los mapas sin conexión de Tokio, Kioto y Osaka: Google Maps, menú, mapas sin conexión. Ocupan poco y os sacan de un apuro el día que os quedéis sin cobertura.

Los días que más se camina

Aquí no cansan los kilómetros, cansan las cuestas. Estos tres piden calzado cómodo y no encadenarlos con una noche corta:

Día 3. Empieza a las ocho de la mañana en Asakusa y termina de noche en Toyosu. Es el día más largo del viaje, y está puesto así a propósito.

Día 5. Fushimi Inari es un monte entero con miles de escalones. No hace falta subir hasta arriba —de hecho os explicamos hasta dónde merece la pena— pero se sube.

Día 6. Higashiyama es cuesta empedrada de principio a fin. Con lluvia resbala.

Qué meter en la maleta

Ropa por capas. En octubre hace 20–24° de día y refresca bastante al caer el sol, sobre todo en Kioto, que está rodeada de montañas.

Calzado que ya esté domado. No estrenéis zapatillas en este viaje.

Calcetines sin agujeros. No es broma: en varios templos, restaurantes tradicionales y en teamLab hay que descalzarse.

Día a día

Vuestros diez días

Día 1

Llegar y no hacer nada

Lunes 12 de octubre · Shinjuku

Lleváis doce horas de avión y siete horas de diferencia con casa. Hoy no hay plan, y es a propósito: lo que hagáis esta tarde decide cómo vais a estar los tres días siguientes.

Haneda monorraíl + Yamanote · 45 min Shinjuku 10 min andando Omoide Yokocho
Ver la ruta del día en Google Maps ↗
15:00Calculad 1 h hasta el hotel
Llegada a Haneda↗
Ota, Tokio · Monorraíl cada 5 min · Unos 500 ¥ hasta Hamamatsucho

Monorraíl hasta Hamamatsucho y allí cambio a la línea Yamanote hasta Shinjuku. Unos 45 minutos en total, todo señalizado en inglés.

Pagáis con la Suica del móvil, sin pasar por ninguna taquilla. Si no la habéis configurado antes de salir de casa, hacedlo ahora mismo mientras esperáis el equipaje: hay wifi gratis en el aeropuerto y os ahorra la primera cola del viaje.

Lo primero de todo

Antes de salir del aeropuerto, comprad agua y algo de picar en el konbini de la terminal. Vais a llegar al hotel con hambre a una hora rara, y con el jet lag encima no apetece salir a buscar nada.

17:00
Vuestro hotel en Shinjuku

Nada de planes. Deshaced la maleta, duchaos y tumbaos veinte minutos. No más de veinte: si os dormís ahora, mañana estaréis despiertos a las tres de la madrugada.

El truco del jet lag

Lo que mejor funciona viniendo de España es aguantar despiertos hasta las diez de la noche del primer día, aunque se haga muy duro entre las seis y las ocho. Si aguantáis, el segundo día ya estáis casi bien. Si os dormís a las siete, arrastráis el desfase cuatro días.

19:00Lo que os pida el cuerpo
Omoide Yokocho↗
1-2 Nishishinjuku, Shinjuku · 17:00–23:00 aprox. · Muchos puestos solo efectivo

Un callejón de puestos diminutos junto a la salida oeste de Shinjuku, a diez minutos andando del hotel. Se llama «el callejón de los recuerdos», aunque durante décadas se le conoció por un nombre bastante menos elegante que tiene que ver con la falta de baños en la posguerra.

Es lo que queda del mercado negro que se montó aquí cuando Tokio estaba en ruinas. Barras de seis asientos, humo de yakitori, gente que sale del trabajo. En cuatro metros cuadrados hay más Japón que en muchos sitios que veréis esta semana.

Vuestro primer gesto

Al entrar en el puesto, decid «sumimasen» y levantad dos dedos. Es todo lo que hace falta para que os sienten. Cuando os pongan la primera cerveza, esperad a que estén las dos y decid «kanpai». Ya está: acabáis de hacer bien vuestra primera noche en Japón.

Si no podéis con vuestra alma

Perfectamente válido: comprad la cena en el konbini del hotel y os la tomáis en la habitación. Omoide Yokocho sigue ahí el día 4, y os lo hemos vuelto a poner. Nadie ha desperdiciado nada.

Dónde cenar, si salís
La primera noche2.000–3.000 ¥

Omoide Yokocho↗

Yakitori en barra. No elijáis puesto: entrad en el primero que tenga dos huecos.

Muchos solo aceptan efectivo. Llevad 5.000 ¥ sueltos.

Sentados y tranquilos2.000–4.000 ¥

Tsunahachi Shinjuku↗

Tempura desde 1948, con carta en inglés y sitio para dejar las maletas.

Cola de 15–20 min. Sin reserva.

Rendición honrosa600–1.000 ¥

Konbini del hotel↗

Onigiri, sándwich de huevo, sopa instantánea. En Japón esto está bueno de verdad.

Abierto 24 h. Sin vergüenza ninguna.

La puerta de escape
Hoy la puerta de escape es no hacer nada

Este día ya es en sí mismo un día de descanso, así que no hay nada que saltarse. Pero si os sobra energía en vez de faltaros, aquí van dos ideas.

Subid al mirador gratuito del Ayuntamiento

Los edificios gemelos del Gobierno Metropolitano tienen dos miradores a 202 metros, abiertos hasta tarde y completamente gratis. Están a quince minutos andando de la estación. Es la mejor vista gratis de Tokio y casi nadie la conoce.

Perdeos por los pasillos de un konbini

En serio. Media hora mirando estanterías en un 7-Eleven japonés es una introducción al país mejor que muchos museos. Comprad cinco cosas al azar y probadlas en el hotel.

Habéis cruzado medio mundo y ya estáis aquí.
Mañana empieza Japón de verdad. Dormid.
Día 2

El Tokio que esperabais

Martes 13 · Shibuya · Harajuku

Hoy vais a ver las dos caras de Tokio en el mismo día: un bosque en silencio por la mañana y el cruce más famoso del mundo por la tarde. El orden no es casual.

Shinjuku 4 min · Yamanote Meiji 5 min andando Harajuku paseo Omotesando 20 min andando Shibuya
Ver la ruta del día en Google Maps ↗
09:301 h 15 min
Santuario Meiji↗
1-1 Yoyogikamizonocho, Shibuya · Amanecer a atardecer · Entrada libre · Baños en la entrada

Cien mil árboles, donados por gente de todo Japón y plantados a mano en 1920. Todo lo que veis es un bosque artificial, diseñado para que dentro de trescientos años parezca natural. Va por la mitad del plan.

Está dedicado al emperador Meiji, el que abrió Japón al mundo después de dos siglos y medio de aislamiento. En cincuenta años el país pasó de los samuráis al ferrocarril, y este bosque es su monumento.

Empezamos aquí y no en Shibuya a propósito. A esta hora hay silencio y grava crujiendo bajo los pies. Ese silencio es lo que hará que el cruce de la tarde os impresione. Al revés no funciona.

Vuestro primer torii

Antes de cruzar la puerta de madera de la entrada, parad y haced una pequeña reverencia. Lo hacen todos los japoneses y casi ningún turista. Y al caminar, no vayáis por el centro exacto del camino: por tradición, ese carril es del kami. Se va por los lados.

Los barriles de sake

A la derecha del camino hay una pared de barriles de sake pintados, donados por bodegas de todo el país. Enfrente, y esto sorprende a todo el mundo, hay otra pared de barricas de vino de Borgoña: el emperador Meiji fue el primero en beber vino en la corte, y las bodegas francesas se lo siguen agradeciendo.

Aquí empieza el cuaderno

Si vais a coleccionar sellos, este es buen sitio para comprar el goshuinchō. Lo venden junto a los amuletos, unos 1.500 ¥. Rezad primero, sello después.

11:0030–40 min
Takeshita-dori↗
1-17 Jingumae, Shibuya · Tiendas 10:00–20:00

Salís del bosque, cruzáis la estación de Harajuku y en cinco minutos estáis en una calle de trescientos cincuenta metros con crepes, moda adolescente, tiendas de disfraces y música a todo volumen.

Ese contraste, de cero a cien en cinco minutos andando, es lo más Tokio que hay. Con media hora tenéis de sobra.

Si os agobia

Es estrecha y los fines de semana es un río de gente. Si notáis claustrofobia, salid por cualquier bocacalle: las paralelas (Cat Street sobre todo) son mucho más tranquilas y las tiendas son mejores.

14:0045 min de paseo
Omotesando↗
Jingumae, Shibuya · Tiendas 11:00–20:00

Una avenida arbolada bajando hacia Shibuya, donde casi cada edificio es de un arquitecto distinto y famoso. La llaman los Campos Elíseos de Tokio, aunque en origen era simplemente el camino de acceso al santuario Meiji: eso significa su nombre.

No hace falta que os interese la arquitectura ni que entréis en ninguna tienda. Es sencillamente la calle más agradable de Tokio para caminar.

Levantad la vista

El edificio de Prada parece hecho de burbujas: son cientos de rombos de cristal, unos hundidos y otros abombados. El de Tod's imita las ramas de los olmos de la calle. Y el de Dior tiene una fachada que parece tela colgada. Están los tres seguidos, en doscientos metros.

15:301 h
Cruce de Shibuya↗
Udagawacho, Shibuya · Siempre abierto · Mejor al anochecer

Hasta tres mil personas cruzan a la vez cuando se ponen todos los semáforos en verde. Es el cruce peatonal más transitado del planeta y, sin embargo, nadie choca con nadie. Vedlo dos o tres veces: la primera vais mirando dónde pisáis, la segunda ya podéis mirar alrededor.

Se ve mejor desde arriba: el paso elevado de la estación, o la cafetería de la esquina, que lleva décadas siendo el mirador no oficial.

El perro

A la salida de la estación está la estatua de Hachiko, el perro que fue cada día a esperar a su dueño a esa misma estación durante nueve años después de que muriera. Está siempre rodeado de gente haciéndose fotos, pero merece parar treinta segundos y pensar en ello.

17:151 h 15 min · RESERVADO
Shibuya Sky↗
2-24-12 Shibuya · 10:00–22:30 · Última entrada 21:20

Una azotea abierta a 230 metros, sin cristales en el borde exterior: solo una red de seguridad y el viento. Se ve Tokio extenderse hasta el horizonte en todas direcciones y, si el día está limpio, el Fuji recortado al oeste.

Hemos reservado la franja del atardecer a propósito. Subid con cuarenta minutos de margen: veréis la ciudad de día, el cielo cambiando de color y después las luces encendiéndose. Son tres espectáculos por el precio de uno.

Es la mejor vista de Tokio y la entrada que más se agota. Por eso está en el listado de reservar cuanto antes.

Dónde ponerse

Buscad la esquina noroeste para el Fuji y la sur para ver el cruce de Shibuya desde arriba, minúsculo. Hay unas hamacas en el centro donde casi nadie se tumba y desde donde solo se ve cielo.

Cosas prácticas

Arriba hace bastante más viento y frío que abajo: en octubre llevaos algo de manga larga. No dejan subir con bolsas grandes, pero hay taquillas gratis. Y sujetad bien el móvil.

Dónde comer, a mediodía
La apuesta1.200–1.600 ¥

Afuri Harajuku↗

Ramen de yuzu: caldo cítrico y ligero, nada que ver con el ramen espeso que os imagináis.

Se pide en la máquina de la entrada. Ver «Los gestos» si es vuestra primera vez.

Más contundente1.800–3.500 ¥

Maisen Aoyama↗

Tonkatsu en una antigua casa de baños reconvertida. El edificio ya merece la visita.

Tienen ventanilla de bocadillos para llevar, mucho más barata.

Sobre la marcha500–900 ¥

Puestos de Takeshita-dori↗

Crepes gigantes, patatas en espiral, algodón de azúcar del tamaño de una cabeza.

Dónde cenar
Divertido y barato1.500–2.000 ¥

Uobei Shibuya↗

Sushi que llega por una cinta directa a tu sitio, pedido desde una tableta. Platos desde 130 ¥.

Es un espectáculo en sí mismo y se cena por cinco euros.

Mejor sushi2.500–3.500 ¥

Katsu Midori Seibu Shibuya↗

Cinta, pero de nivel muy superior. Es el que recomiendan los japoneses.

Cola de 30–40 min en hora punta. Coged número y dad una vuelta.

Si apetece carne2.500–4.000 ¥

Izakayas de Center-gai↗

Zona llena de sitios con fotos en la carta.

Buscad los que tengan cola de japoneses, no de turistas.

La puerta de escape
¿Hoy no apetece el circuito clásico?

Todo lo de hoy es al aire libre y gratis salvo Shibuya Sky, que se puede cambiar de fecha desde su web. Si llueve o simplemente no os apetece hacer de turistas, aquí van tres alternativas.

Shimokitazawa

Dos paradas de tren desde Shibuya y otro mundo: calles estrechas, ropa de segunda mano, cafés diminutos y música en directo. Es donde va la gente de Tokio cuando no quiere ir a Shibuya.

Un café de gatos, de búhos o de erizos

Suena a tontería turística y en parte lo es, pero pasar una hora tomando un café con seis gatos encima es una forma perfectamente digna de gastar una tarde de lluvia. Los hay por todo Harajuku.

Los sótanos de Shibuya Hikarie

Siete plantas de tienda, pero id directos al sótano: comida preparada de nivel altísimo, con degustaciones gratis por todas partes. Se puede cenar de muestras si sois desvergonzados.

Hoy habéis estado en un bosque de cien mil árboles
y sobre una azotea a doscientos treinta metros.
La misma ciudad, con seis horas de diferencia.
Día 3

El día que os vais a acordar de nosotros

Miércoles 14 · Asakusa · Toyosu

Hoy hay que poner el despertador a las siete, y sabemos perfectamente lo que estáis pensando. Aguantad. Es el único día del viaje que os lo pedimos, y a media mañana vais a entender por qué.

Shinjuku 35 min · metro Senso-ji al lado Nakamise 40 min · metro teamLab
Ver la ruta del día en Google Maps ↗
08:001 h 30 min
Senso-ji↗
2-3-1 Asakusa, Taito · Recinto siempre abierto · Templo 6:00–17:00 · Gratis · Baños junto a la pagoda

En el año 628, dos hermanos pescaban en el río Sumida y sacaron en la red una figurilla dorada. La devolvieron al agua. Volvió a aparecer. La devolvieron otra vez, y otra vez volvió. El jefe de su aldea entendió lo que aquello significaba, convirtió su propia casa en templo y dedicó el resto de su vida a cuidarla.

Mil cuatrocientos años después, ese templo recibe más de treinta millones de visitantes al año. Aquella aldea de pescadores es ahora Tokio.

Y la estatua nunca se ha vuelto a ver. El monje que fundó el templo en el 645 decidió, tras un sueño, ocultarla para siempre. Sigue ahí dentro. Nadie la ha mirado en trece siglos.

Por eso os hemos hecho madrugar. A las once esto es una marea y no se puede ni caminar. A las ocho hay silencio, huele a incienso y se oyen las campanas. Es el mismo sitio y no se parecen en nada.

Algo que hacer, no solo mirar

Sacad un omikuji: se agita un bote metálico, sale un palito con un número y en el cajón de ese número está vuestra suerte, con traducción al inglés. Aviso: el Senso-ji tiene fama de repartir bastantes malas. Si os toca, se ata a las barras de al lado y ahí se queda. Que cada uno saque el suyo y comparadlos. Cuesta 100 ¥ y es el mejor recuerdo del viaje.

Lo que casi nadie mira

La linterna roja gigante de la puerta Kaminarimon pesa unos 700 kilos. Poneos justo debajo y mirad hacia arriba: tiene tallado un dragón de madera en la base que no se ve desde ninguna otra posición. Todo el mundo le hace la foto de frente y se lo pierde. Vosotros no.

Y una cosa que conviene saber

Casi todo lo que veis es reconstrucción: los bombardeos de marzo de 1945 arrasaron el templo entero y lo levantaron de nuevo con donaciones de gente corriente. Hoy es un símbolo del renacimiento del país. Solo unas puertas laterales sobrevivieron: si veis madera oscura y muy gastada, eso sí es original. Merece la pena tocarla.

10:3045 min largos
Nakamise-dori↗
250 metros hasta el templo · Puestos 9:00–19:00 aprox.

Doscientos cincuenta metros de puestos entre la puerta y el templo, y una de las calles comerciales más antiguas de Japón. No es un montaje para turistas: lleva siglos ahí porque los peregrinos que venían a rezar también querían comer algo y llevarse un recuerdo. Exactamente lo que vais a hacer vosotros.

Ahora sí, desayunad aquí. Pedid ningyo-yaki: bizcochitos rellenos de pasta de judía dulce, hechos delante de vosotros en moldes con forma de pagoda o de paloma. Salen calientes y cuestan unos 200 ¥.

Norma local

En Japón no se come andando, y aquí se aplica en serio. Cada puesto tiene su zona para pararse. Si compráis algo, quedaos ahí hasta terminarlo. Nadie os dirá nada, pero se nota mucho, y notarlo vosotros ya os hace mejores viajeros que la mayoría.

13:002 h · RESERVADO
teamLab Planets↗
6-1-16 Toyosu, Koto · 9:00–22:00 · Taquillas gratuitas en la entrada

Pasáis de un templo de mil cuatrocientos años a esto en cuarenta minutos de metro. Ese salto es lo más Tokio que vais a hacer en todo el viaje.

No es un museo donde se mira: se entra descalzo y se camina dentro de las obras. Hay una sala con agua hasta la rodilla donde nadan peces de luz que se dispersan cuando os acercáis, y otra con suelo de espejo y miles de orquídeas colgando que bajan hasta rozaros la cabeza. No hay cuadros ni carteles. Es puramente físico.

Importante y muy práctico: pantalón que se pueda remangar por encima de la rodilla. Nada de vestidos largos ni monos, porque hay suelos de espejo. Dejad todo en las taquillas, incluidos los calcetines.

Algo que hacer aquí

En la sala del agua, quedaos quietos treinta segundos sin moveros. Los peces de luz vuelven a acercarse y os rodean. Casi todo el mundo la cruza andando y se pierde lo mejor.

Por qué va por la tarde

Es interior. Si el día 3 amanece lloviendo, este es el plan que no se estropea. Y después de madrugar, apetece justo esto: sentarse a mirar sin tener que decidir nada.

17:00

Hoy habéis empezado a las ocho. No hemos puesto nada más a propósito. Volved al hotel, dormid una siesta o quedaos por el barrio sin plan.

Si os queda cuerda: el río Sumida a la caída del sol está a diez minutos de Asakusa, y desde el paseo se ve el Skytree encenderse. Es gratis y es de las mejores estampas de Tokio. Pero solo si os apetece.

Permiso para rendirse

Si a las cuatro de la tarde estáis fundidos, saltaos lo del río sin pensarlo dos veces. El plan de mañana no depende de esto en absoluto, y llegar descansados a Tsukiji vale más que una foto. Nadie os va a preguntar si lo hicisteis todo.

Dónde comer, a mediodía
La apuesta2.000–2.600 ¥

Daikokuya Tempura↗

Fríen tempura en el mismo sitio desde 1887. Pedid el tendon: cuenco de arroz con la tempura encima y salsa oscura por arriba.

Cola de 20–30 min. Nosotros la haríamos.

Sin cola1.000–1.800 ¥

Owariya↗

Soba tradicional a cinco minutos del templo. Tranquilo, rápido y la mitad de precio.

Si no queréis parar200–600 ¥

Puestos de Nakamise↗

Menchi-katsu, melonpan recién hecho, dango de tres colores.

La puerta de escape
¿Y si hoy no apetece nada de esto?

Pasa, y no es un fracaso. Llueve, estáis cansados o simplemente hoy no. Este día se puede tirar entero sin romper nada: solo hay que mover la reserva de teamLab desde su web, que admite cambio de fecha.

Bajaos en la tercera parada, sin mirar cuál es

Coged la línea Yamanote, contad tres estaciones y salid. Sin buscar nada. Los barrios normales de Tokio, donde no hay un solo turista, son de lo mejor del viaje y nadie los planifica. Volver es tan fácil como coger el mismo tren.

Un baño público de barrio

No un onsen turístico: un sentō, el baño de toda la vida donde va la gente del barrio. En Asakusa hay varios y cuestan unos 550 ¥. Es el Japón cotidiano, con abuelos que llevan cincuenta años yendo cada tarde. Leed antes la sección de onsen en «Los gestos».

Karaoke a las cuatro de la tarde

Vosotros dos solos, una cabina y una hora. De día cuesta la mitad, unos 500 ¥ por persona, y traen la bebida a la habitación. Suena ridículo. Es la anécdota que vais a contar al volver.

Hoy habéis visto salir el sol en un templo de mil cuatrocientos años
y por la tarde habéis caminado sobre agua entre peces de luz.
Ningún otro día del viaje va a ser tan raro como este.
Día 4

Vuestro día

Jueves 15 · Tsukiji · Kappabashi · Shinjuku

Nos dijisteis que lo que más os importa de Japón es comer. Pues hoy es el día: empezáis desayunando erizo de mar en un mercado y acabáis en un callejón de bares de seis asientos. Venid con hambre de verdad.

Shinjuku 25 min · metro Tsukiji 20 min · Hibiya Kappabashi 20 min Ginza 25 min Shinjuku
Ver la ruta del día en Google Maps ↗
09:302 h
Mercado exterior de Tsukiji↗
4-16-2 Tsukiji, Chuo · 5:00–14:00 · Muchos puestos cierran a las 13:00

El mercado mayorista, el de las subastas de atún a las cinco de la mañana, se mudó a Toyosu en 2018. Pero el mercado exterior se quedó aquí, y es donde de verdad se come.

Cuatrocientos puestos en callejuelas estrechas, muchos llevados por la tercera o cuarta generación de la misma familia, y casi todos especializados en una sola cosa que hacen perfecta. No vengáis con un plan: id parando donde huela bien.

Se come de pie, se paga por unidades pequeñas y se sigue andando. Con 2.500–3.500 ¥ por persona salís rodando.

La ruta del picoteo

Empezad por un tamagoyaki en pincho (tortilla dulce, 150 ¥), seguid con una ostra a la brasa (500–800 ¥), luego una brocheta de atún y terminad con fruta cortada, que en Japón es un lujo caro y merece la pena una vez. Comprad de a uno y compartid: así probáis el doble.

Reglas de la casa

No se regatea. No se toca la mercancía. Y no se come andando: cada puesto tiene su rincón para pararse. Los cuchillos que veis por todas partes no son decoración, son de trabajo.

12:001 h 30 min
Kappabashi↗
3-18-2 Matsugaya, Taito · 9:00–17:00 · Muchas tiendas cierran domingo

Ochocientos metros de calle donde compran los cocineros de Tokio: cuchillos, cerámica, moldes, cazuelas de hierro, y esas réplicas de plástico de comida que veis en los escaparates de los restaurantes, que aquí se venden como souvenir y son fascinantes de cerca.

Si os vais a traer un solo objeto de este viaje, que salga de aquí. Un cuchillo japonés bueno cuesta lo que una cena decente y dura treinta años. En muchas tiendas os graban el nombre en el mango mientras esperáis.

Antes de comprar cuchillo

Preguntad si es de acero al carbono o inoxidable. El carbono corta mejor pero se oxida si no lo secas siempre; el inoxidable es más indulgente. Para casa, salvo que seáis muy cuidadosos, el inoxidable da menos disgustos.

Ojo al equipaje

Los cuchillos van en la maleta facturada, nunca en cabina. Os los envuelven para el viaje si lo pedís.

15:301 h 30 min
Ginza↗
Ginza, Chuo · Tiendas 10:00–20:00

La zona de lujo de Tokio, con escaparates que cuestan más que un piso. Pero no venimos a comprar: venimos a bajar al sótano.

Los grandes almacenes japoneses tienen en el subsuelo lo que llaman depachika: plantas enteras dedicadas a comida preparada de nivel altísimo, con mostradores de wagyu, pasteles imposibles, cientos de tipos de té y, sobre todo, degustaciones gratis por todas partes.

Es uno de los sitios más impresionantes de Tokio y no aparece en casi ninguna guía.

Comprad la merienda ahí abajo

Coged un par de cosas del depachika, subid y sentaos en cualquier banco. Comida de restaurante caro, precio de supermercado.

19:00Lo que dure
Golden Gai↗
1-1-6 Kabukicho, Shinjuku · Bares desde 20:00, muchos hasta el amanecer

Seis callejones con más de doscientos bares, y casi todos son diminutos: cabe el barman y cinco o seis clientes. Cada uno tiene su tema, su música y su clientela fija. Hay bares de jazz, de cine de terror, de punk, de literatura.

Sobrevivió a las excavadoras cuando Tokio se rehizo para las Olimpiadas de 1964 y ha seguido igual desde entonces. Es el último trozo del Tokio antiguo que queda en pie en el centro.

Última noche en Tokio. Esta es la despedida que se merece.

Antes de entrar en un bar

Muchos cobran una entrada (500–1.000 ¥) además de las bebidas. Está en un cartel en la puerta, casi siempre también en inglés. Miradlo antes de sentaros y no habrá sorpresas. Los que ponen «tourists welcome» son los más fáciles para empezar.

Si os agobia lo diminuto

Es normal: son bares de cinco metros cuadrados y hay que sentarse al lado de desconocidos. Si no os apetece, cenad en Omoide Yokocho, que está a diez minutos, es al aire libre y tiene el mismo espíritu con más aire.

Dónde desayunar
La experiencia2.500–3.500 ¥

Mercado exterior de Tsukiji↗

De pie y por puestos. Tamagoyaki, ostras a la brasa, brochetas de atún, erizo.

Id con hambre. Muchos cierran a las 13:00.

Sentados2.000–4.000 ¥

Sushi Zanmai Tsukiji↗

Sushi decente, abierto 24 h y con carta en inglés.

Buena red de seguridad si los puestos os agobian.

Dónde cenar
Ambiente3.000–5.000 ¥

Golden Gai↗

Bares de seis asientos, cada uno con su carácter.

Muchos cobran entrada. Mirad el cartel.

Cenar de verdad2.000–3.000 ¥

Omoide Yokocho↗

Yakitori y cerveza en barra. Más comida y menos copas.

Un capricho1.000–1.500 ¥

Cualquier ramen de Shinjuku↗

Después de un día así, un ramen a medianoche es lo más japonés que hay.

La puerta de escape
¿Y si hoy os apetece otra cosa?

Hoy no hay nada reservado, así que se puede cambiar entero sin coste ninguno.

Una clase de cocina

Hay talleres de dos horas donde aprendéis a hacer sushi o ramen desde cero, muchos en español o inglés y por 60–90 € por persona. Si lo vuestro es la comida, es probablemente el mejor dinero que gastéis en todo el viaje. Se reservan con días de antelación.

Yanaka, el barrio que no bombardearon

Uno de los pocos rincones de Tokio que sobrevivió intacto a la guerra. Calles bajas, gatos, cementerio antiguo, tiendas de toda la vida. Es Tokio hace sesenta años y está a veinte minutos del centro.

Un depachika con calma

Si Tsukiji os ha sabido a poco, dedicad la tarde entera a los sótanos de Isetan Shinjuku o Mitsukoshi Ginza. Cuatro horas mirando comida sin comprar casi nada es un plan perfectamente legítimo.

Hoy habéis desayunado en un mercado de pescado,
comprado un cuchillo donde compran los cocineros de Tokio
y cenado en un bar del tamaño de vuestro salón.
Mañana, Kioto.
Día 5

Doscientos ochenta kilómetros por hora

Viernes 16 · Tokio → Kioto

Hoy cambiáis de ciudad, y el traslado en sí es parte del viaje. Sentaos en el lado derecho: si el día está limpio, a los cuarenta minutos aparece el Fuji por la ventanilla y no os lo vais a esperar.

Estación de Tokio 2 h 15 min · Shinkansen Kioto 5 min · JR Nara Fushimi Inari
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10:302 h 15 min
Shinkansen a Kioto↗
Estación de Tokio · Andenes 14–19 · Salidas cada 10 min · Unos 14.170 ¥

Línea Tōkaidō Shinkansen, tren Nozomi o Hikari, dirección Shin-Osaka. Salen cada diez minutos, así que no hace falta correr: si perdéis uno, hay otro enseguida.

El primer Shinkansen empezó a funcionar en 1964, nueve días antes de los Juegos de Tokio. Sesenta años después, el retraso medio anual se mide en segundos y nunca ha habido un muerto por descarrilamiento o colisión en toda su historia.

Sentaos en el lado derecho, asientos D o E. A unos cuarenta minutos de salir, si hay buena visibilidad, el Fuji aparece entero a la derecha durante un par de minutos. Estad atentos, porque no avisan.

El ekiben

Comprad un ekiben antes de subir: cajas de comida diseñadas específicamente para comer en el tren, muchas con especialidades de la región de destino. Hay tiendas enteras en la planta de andenes. Cuestan 1.000–1.800 ¥ y comerlo mientras pasa el paisaje a 280 por hora es una de esas cosas pequeñas que hacen un viaje.

Con maleta grande

Si vuestra maleta pasa de 160 cm sumando las tres dimensiones, hay que reservar asiento con espacio para equipaje. Es gratis, pero hay que pedirlo, y desde 2023 lo aplican en serio. Se hace en la misma taquilla al comprar el billete.

Normas del tren

Se habla bajo y no se contesta al teléfono: para eso están las plataformas entre vagones. Los asientos giran para ir siempre mirando hacia delante. Y si os toca limpiar algo, en la estación hay papeleras separadas por tipo de residuo.

13:001 h
Llegada a Kioto y check-in↗
Estación de Kioto

La estación de Kioto es una sorpresa: una mole de acero y cristal de 1997 que provocó una polémica enorme en la ciudad de los templos. Subid por las escaleras hasta la terraza superior aunque sea cinco minutos, porque las vistas son buenas y el edificio merece el rato.

Dejad las maletas en el hotel y salid ligeros. Kioto se anda mucho.

Otro ritmo

Vais a notar el cambio nada más salir: Kioto es más baja, más lenta y más silenciosa. Tokio tiene catorce millones de habitantes; Kioto, un millón y medio. Aquí los edificios rara vez pasan de cinco plantas, por ley, para no tapar las montañas.

15:302 h
Fushimi Inari↗
68 Fukakusa Yabunouchicho, Fushimi · Abierto 24 horas · Entrada libre

Unos diez mil torii naranjas subiendo por la montaña en un túnel que no se acaba nunca. Cada uno lo ha donado una empresa o una familia, y si os giráis podéis leer el nombre y la fecha escritos en la parte de atrás. Los más antiguos llevan ahí más de un siglo.

Está dedicado a Inari, el kami del arroz y, por extensión, de la prosperidad en los negocios. De ahí las donaciones. Los zorros de piedra que veréis por todas partes son sus mensajeros: fijaos en lo que llevan en la boca, porque cada uno sostiene algo distinto.

Todo el mundo viene por la mañana. A partir de las cuatro de la tarde la gente baja muchísimo y la luz es mejor. No hace falta subir hasta la cima, que son dos horas largas: a los treinta o cuarenta minutos de ascenso ya estaréis prácticamente solos, y ese tramo es el bueno.

Subid hasta que se acabe la gente

No es una carrera y nadie os va a preguntar si llegasteis arriba. El objetivo es sencillo: seguid subiendo hasta que dejéis de oír voces. Ahí paraos, dad la vuelta y mirad hacia abajo. Ese momento es por lo que habéis venido.

Los zorros

Buscad qué lleva cada zorro en la boca. Puede ser una llave (la del granero de arroz), una joya, un rollo de sutra o una espiga. Casi nadie se fija y están por todas partes.

Comer en el camino
Lo suyo1.000–1.800 ¥

Ekiben de la estación de Tokio↗

Cajas de comida para el tren. Hay una planta entera dedicada solo a esto.

Comprad antes de subir: en el tren hay poca cosa.

Dónde cenar en Kioto
Fácil llegando900–1.500 ¥

Kyoto Ramen Koji↗

Nueve ramen-ya de distintas regiones de Japón en la planta 10 de la estación.

Perfecto el día del traslado: no hay que moverse.

Si quedan fuerzas4.000–8.000 ¥

Pontocho↗

El callejón junto al río, con farolillos y restaurantes en casas de madera.

Más caro y muchísimo más bonito. Mañana también podéis.

Barato y rico900–1.800 ¥

Cualquier sitio junto a la estación

La zona de la estación está llena de sitios buenos y sin turistas.

La puerta de escape
¿Y si hoy solo apetece llegar y parar?

Es un día de traslado, así que es perfectamente razonable que al llegar a Kioto solo os apetezca ducharos y cenar. Fushimi Inari está abierto las veinticuatro horas y no cuesta nada, así que se puede mover a cualquier otro día sin problema.

Fushimi Inari de noche

Y aquí va una idea mejor que el plan original: los torii están iluminados y el santuario nunca cierra. A las nueve de la noche no hay literalmente nadie. Da un poco de respeto, y es de las cosas más impresionantes que se pueden hacer en Japón. Llevad linterna del móvil.

Un baño en el hotel y a la cama

Sin ironía. Habéis hecho cuatro días seguidos de ciudad y mañana empieza Kioto en serio. Llegar frescos al día 6 vale más que este templo.

La torre de Kioto

Justo enfrente de la estación, 100 metros, abierta hasta las 21:00. No es gran cosa comparada con lo de Tokio, pero desde arriba se entiende la forma de la ciudad: un damero perfecto rodeado de montañas por tres lados.

Habéis cruzado medio Japón en dos horas y cuarto
y acabáis el día subiendo una montaña de puertas naranjas.
Kioto es otra cosa. Ya lo estáis notando.
Día 6

El Kioto de las postales

Sábado 17 · Higashiyama

Hoy no hay trenes ni metro: todo el día se hace andando, cuesta abajo, por las calles más bonitas de Japón. Poneos calzado cómodo de verdad, porque son unos ocho kilómetros y hay empedrado.

Kioto centro 15 min · bus 100 o 206 Kiyomizu-dera andando Sannenzaka andando Gion 10 min Pontocho
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09:001 h 30 min
Kiyomizu-dera↗
1-294 Kiyomizu, Higashiyama · 6:00–18:00 · Entrada 500 ¥

El templo se sostiene sobre una plataforma de madera a trece metros del suelo, encajada en la ladera con ciento setenta pilares de ciprés y sin un solo clavo. La estructura actual es de 1633 y sigue en pie exactamente igual.

Su nombre significa «templo del agua pura», por la cascada que baja de la montaña y que veréis al final del recorrido.

Hay una expresión japonesa, «saltar desde la plataforma del Kiyomizu», que significa tomar una decisión valiente sin vuelta atrás. Viene de una costumbre del periodo Edo: se decía que quien saltara y sobreviviera vería cumplido su deseo. Los registros del templo recogen más de doscientos saltos, y la mayoría sobrevivió: trece metros con vegetación abajo son menos definitivos de lo que suenan.

Es sábado y estamos en octubre, así que id pronto. A partir de las once esto se llena de verdad.

La cascada Otowa

Al final del recorrido hay tres chorros de agua y unos cazos con mango largo. Cada chorro concede algo distinto: longevidad, éxito en los estudios o suerte en el amor. Solo se puede beber de uno: beber de los tres se considera codicioso y anula el efecto. Elegid con cuidado y no se lo digáis al otro hasta después.

La piedra del amor

En el santuario Jishu, dentro del recinto, hay dos piedras separadas dieciocho metros. Dice la tradición que quien consiga caminar de una a otra con los ojos cerrados encontrará el amor. Si te guían, también funciona, pero necesitarás un intermediario en el amor real. Es tontísimo y lo hace todo el mundo.

10:451 h 30 min con paradas
Sannenzaka y Ninenzaka↗
Kiyomizu, Higashiyama · Tiendas 9:00–18:00

Dos calles empedradas que bajan desde el templo, flanqueadas por casas de madera de dos plantas, tiendas de cerámica, teterías y pastelerías. Están protegidas como conjunto histórico, así que ni los carteles ni las máquinas expendedoras pueden romper la estética.

Es el paseo más bonito de Kioto y se hace solo: id bajando sin prisa y entrando donde os apetezca.

La leyenda de los escalones

Sannenzaka significa «cuesta de los tres años» y Ninenzaka «cuesta de los dos». Dice la superstición que quien tropieza y cae en estas escaleras tendrá tres (o dos) años de mala suerte. Hay incluso tiendas que venden amuletos específicos para conjurarlo. Mirad dónde pisáis mientras hacéis fotos.

Parad a tomar matcha

Hay teterías con jardín interior donde por 800–1.200 ¥ os sirven matcha batido y un dulce de temporada. Sentarse veinte minutos a media mañana, sin móvil, mirando un jardín, es la mejor manera de entender esta ciudad.

15:002 h
Gion↗
Gionmachi, Higashiyama · Paseo abierto · Mejor al atardecer

El barrio de las geiko y maiko, que es como se llaman en Kioto las geishas y sus aprendizas. La calle principal, Hanamikoji, tiene casas de té de madera donde siguen celebrándose banquetes privados igual que hace tres siglos.

Al atardecer se encienden los farolillos y, con algo de suerte, veréis a alguna maiko yendo deprisa a una cita. No son actrices ni figurantes: van trabajando.

Cruzad también a las callejuelas de Shirakawa, junto al canal, que son más tranquilas y bastante más bonitas que Hanamikoji.

Esto importa de verdad

En los callejones privados de Gion los carteles prohíben a los turistas tanto entrar como hacer fotos, y anuncian una multa de hasta 10.000 ¥. Conviene saber que no es una ley municipal, sino una norma de la asociación de vecinos, con cámaras instaladas para hacerla cumplir. La pusieron después de años de maiko a las que se cortaba el paso, se tiraba de la ropa o se perseguía para una foto.

En las calles públicas —Hanamikoji, Shirakawa— sí se puede fotografiar, pero lo correcto es pedir permiso antes. Se puede mirar; no se puede molestar.

Cómo distinguirlas

La maiko (aprendiza) lleva el obi colgando por detrás casi hasta el suelo, adornos colgantes en el pelo y zuecos altos de madera. La geiko lleva el obi recogido, peinado sobrio y kimono más discreto. Si veis a alguien con kimono y móvil en la mano haciéndose fotos, casi seguro que es una turista alquilando el traje: en Kioto hay decenas de tiendas que lo ofrecen.

Dónde comer, a mediodía
Kioto puro3.000–4.500 ¥

Okutan Kiyomizu↗

Cocina de tofu (yudofu) en una casa con jardín. Es LA comida de Kioto, heredada de la cocina de los monjes budistas.

No lo vais a encontrar igual en ningún otro sitio del viaje.

Informal1.200–1.800 ¥

Omen Kodaiji↗

Udon casero con verduras de temporada para mojar.

Más rápido y la mitad de precio.

Callejeando300–800 ¥

Puestos de Sannenzaka↗

Croquetas de patata, dango, helado de matcha, pastelitos con forma de todo.

Dónde cenar
Con vistas3.500–6.000 ¥

Pontocho↗

El callejón junto al río Kamo, con farolillos y restaurantes en casas antiguas.

Es sábado en temporada: reservad o llegad antes de las 18:00.

Sin reserva2.500–4.000 ¥

Izakayas de Kiyamachi↗

La calle paralela a Pontocho, mismo ambiente y bastante más asequible.

Plan B perfecto si Pontocho está lleno.

Un capricho6.000–10.000 ¥

Cualquier kaiseki con menú corto↗

La alta cocina de Kioto: ocho o diez platos diminutos y estacionales.

Si vais a hacerlo una vez en el viaje, que sea en esta ciudad.

La puerta de escape
¿Y si hoy hay demasiada gente?

Es sábado y estáis en la zona más visitada de Japón. Si al llegar a Kiyomizu veis una marea y se os quitan las ganas, tenéis alternativas mucho mejores que aguantar.

Nanzen-ji y el Camino del Filósofo

A veinte minutos, un templo enorme con un acueducto de ladrillo del siglo XIX en mitad del recinto, que parece sacado de Roma. De ahí sale el Camino del Filósofo, dos kilómetros junto a un canal bordeado de cerezos. La cuarta parte de gente y el doble de calma.

Alquilad un kimono

Hay decenas de tiendas en Higashiyama que por 3.000–6.000 ¥ os visten, os peinan y os dejan el traje todo el día. Suena a turistada y lo es, pero pasear por Sannenzaka en kimono al atardecer es algo que se recuerda muchos años. Reservad por la mañana.

El mercado Nishiki con calma

Cinco calles cubiertas de puestos de comida en el centro. Si preferís comer a ver templos, dedicadle dos horas y salid rodando. Cierra sobre las 18:00.

Hoy habéis bebido de una cascada que concede deseos,
bajado por calles donde tropezar da tres años de mala suerte
y visto encenderse los farolillos de Gion.
Esto es lo que la gente imagina cuando dice «Japón».
Día 7

El día tranquilo (a propósito)

Domingo 18 · Arashiyama · centro

Este es el día que hemos aligerado adrede. Lleváis seis jornadas seguidas y hoy es cuando la gente se satura, aunque todavía no lo sepa. Una mañana de bosque y río, y la tarde libre de verdad.

Kioto 15 min · JR Sagano Arashiyama andando Tenryu-ji 20 min · vuelta Nishiki
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09:0045 min
Bosque de bambú de Arashiyama↗
Sagaogurayama, Ukyo · Abierto siempre · Entrada libre

Un sendero de unos cuatrocientos metros entre cañas de bambú de veinte metros de alto que se cierran por encima y filtran la luz en verde.

Lo que hace especial este sitio no es la vista, es el sonido: el bambú cruje y golpea con el viento de una forma que no se parece a nada. El Ministerio de Medio Ambiente japonés lo tiene catalogado como uno de los cien paisajes sonoros que hay que conservar en el país.

Y por eso hay que venir a las nueve. A mediodía solo se oye a la gente.

Parad y cerrad los ojos

En serio. Buscad un hueco donde no haya nadie, parad treinta segundos y escuchad con los ojos cerrados. Es de las pocas experiencias del viaje que no se pueden fotografiar, y por eso casi nadie se la lleva.

Si está lleno

El tramo del principio siempre tiene gente. Seguid caminando: a partir de la mitad, y sobre todo si giráis hacia el mirador de Ōkōchi Sansō, la cosa se vacía muchísimo.

10:001 h
Tenryu-ji↗
68 Sagatenryuji, Ukyo · 8:30–17:00 · Solo jardín 500 ¥

Justo al lado del bosque. El jardín es de 1339 y no ha cambiado de diseño en casi setecientos años: es el más antiguo de Japón que conserva su trazado original.

Está diseñado con una técnica que se llama shakkei, «paisaje prestado»: las montañas del fondo, que no forman parte del jardín, están calculadas dentro de la composición. Lo que veis no acaba en la valla.

Se puede pagar solo el jardín, que es lo que merece la pena. Está pensado para verse sentado desde el edificio, no para recorrerlo deprisa.

Sentaos veinte minutos

Quitaos los zapatos, entrad en la sala de tatami y sentaos mirando el estanque. Sin hablar y sin móvil. Los jardines japoneses están diseñados para eso exactamente, y visitarlos andando es como oír una canción a doble velocidad.

15:001 h 30 min
Mercado Nishiki↗
Nakagyo, Kioto · 9:00–18:00 · Cierra sobre las 18:00

Cinco calles cubiertas, cuatrocientos metros y unos ciento treinta puestos. Lo llaman «la cocina de Kioto» y lleva funcionando desde el siglo XIV, cuando era un mercado de pescado.

Aquí es donde se ven los ingredientes que hacen distinta a la cocina de esta ciudad: encurtidos de todos los colores, tofu fresco, yuba, pescado seco, dulces de temporada. Se come de pie, se paga por unidades pequeñas y se sigue.

No compréis en el primer puesto

Los cinco o seis primeros metros del mercado son los más turísticos y caros. Meteos hasta el fondo, que es donde compran los de Kioto.

17:00

Hoy acabamos pronto y es intencionado. Mañana toca Nara y pasado el traslado a Osaka: os conviene llegar con gasolina.

Si os apetece salir, Kioto de noche junto al río Kamo es de lo mejor de la ciudad y es gratis: hay gente sentada en la orilla a intervalos casi perfectos, una costumbre local que no tiene explicación pero que resulta hipnótica.

Esto no es tiempo perdido

Un día flojo en mitad de un viaje de diez no es desperdiciar: es lo que hace que los tres últimos días no se os hagan cuesta arriba. Nosotros lo hemos puesto aquí a propósito y os pedimos que lo respetéis.

Dónde comer, a mediodía
Con vistas1.400–2.200 ¥

Yoshimura Arashiyama↗

Soba hecha a mano con vista al puente Togetsukyo.

Hay cola pero avanza rápido.

Callejeando300–800 ¥

Calle principal de Arashiyama↗

Croquetas, dango, helado de matcha, pan de leche recién hecho.

Un capricho2.500–4.000 ¥

Cualquier sitio de yudofu de Arashiyama↗

Tofu hervido en caldo suave, la especialidad de la zona.

Dónde cenar
Picoteo1.500–2.500 ¥

Mercado Nishiki↗

Cierra a las 18:00, así que id antes a picar y luego cenad algo ligero.

Osaka en Kioto1.200–2.000 ¥

Nishiki Warai↗

Okonomiyaki en el propio mercado, hecho en la plancha de tu mesa.

Barrio2.000–3.500 ¥

Izakayas de Kawaramachi↗

Zona de bares al este del centro, con mucho ambiente local.

La puerta de escape
Hoy la puerta de escape es especialmente recomendable

Es el día más flexible del viaje. Si Arashiyama no os apetece o queréis algo distinto, cualquiera de estas tres funciona igual de bien.

Un onsen de verdad, a media hora

Kurama y Kibune están a treinta minutos en tren desde Kioto: montaña, río y baños termales al aire libre. Kurama Onsen tiene un baño exterior mirando al bosque por unos 1.000 ¥. Es el mejor plan de todo el viaje para un día de cansancio, y no aparece en casi ninguna guía. Leed antes la sección de onsen.

El tren romántico de Sagano

Un tren antiguo de vagones abiertos que recorre el desfiladero del río Hozu, veinticinco minutos entre montañas. Cuesta unos 880 ¥ y en octubre, con las hojas empezando a cambiar, es espectacular. Se reserva el mismo día si hay suerte.

Nada de nada

Quedaos en el hotel. Dormid la siesta. Salid a las siete a cenar y volved pronto. Es una opción tan legítima como las otras dos y probablemente la más inteligente el día 7 de un viaje de 10.

Hoy habéis escuchado un bosque de bambú
y mirado un jardín de setecientos años sin hacer nada más.
Mañana, ciervos.
Día 8

Mil doscientos ciervos sueltos

Lunes 19 · Excursión de día

Hoy os vais a Nara, que fue la capital de Japón antes que Kioto y donde hay más de mil ciervos paseando libres por el parque. Sí, se acercan. Sí, os van a quitar la comida de la mano. Es exactamente igual de divertido de lo que suena.

Kioto 45 min · JR Nara Parque de Nara 20 min andando Todai-ji andando Naramachi
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09:3045 min
Tren a Nara↗
Estación de Kioto · Cada 30 min · Unos 720 ¥ por trayecto

Línea JR Nara desde la estación de Kioto, unos cuarenta y cinco minutos. Dormís en Kioto esta noche también, así que no hace falta llevar equipaje: salid con una mochila pequeña y ya está.

Por qué Nara y no otra cosa

Fue la capital de Japón entre 710 y 794, antes que Kioto. En esos ochenta años se construyó aquí el budismo japonés tal y como se conoce hoy. Es la ciudad más antigua del viaje, con diferencia.

10:301 h
Parque de Nara↗
Zoshicho, Nara · Abierto siempre · Entrada libre · Galletas 200 ¥

Más de mil doscientos ciervos sika viviendo sueltos en un parque de quinientas hectáreas dentro de la ciudad. No son de nadie: son animales salvajes y están considerados mensajeros de los dioses, lo que durante siglos hizo que matar uno se castigara con la muerte.

Las galletas especiales para ellos (shika senbei) se venden en puestos por unos 200 ¥ el paquete. Están hechas de salvado de arroz y no llevan nada que les haga daño.

Haced la reverencia

Esto es lo mejor del día y casi nadie lo sabe: si le hacéis una reverencia a un ciervo, muchos os la devuelven. Han aprendido a hacerlo pidiendo comida, generación tras generación. Inclinaos, esperad, y veréis cómo bajan la cabeza. Es surrealista y funciona.

Avisos serios

Son animales salvajes, no mascotas. Cuando ven las galletas se ponen insistentes: empujan, dan pequeños topetazos y pueden mordisquear la ropa. Enseñadles las manos abiertas y vacías cuando se acaben, que es la señal que entienden. Guardad los mapas, folletos y billetes de tren: se los comen literalmente. Y con niños pequeños, mejor que la galleta la dé un adulto.

11:301 h 30 min
Todai-ji↗
406-1 Zoshicho, Nara · 8:00–17:00 · Entrada 800 ¥

Dentro está el Buda de bronce más grande de Japón: casi quince metros de alto, cientos de toneladas de bronce, terminado en el año 752. Para hacerlo se agotó prácticamente todo el bronce disponible del país y estuvo a punto de arruinar la economía de la época.

El edificio que lo alberga es una reconstrucción de 1709 y aun así, a pesar de ser un tercio más pequeño que el original, sigue siendo uno de los mayores edificios de madera del mundo. Cuesta hacerse a la idea del tamaño que tenía el primero.

El agujero de la columna

Al fondo de la sala hay una columna de madera con un agujero en la base, del mismo tamaño exacto que la fosa nasal del Buda. La tradición dice que quien consigue pasar por él tiene la iluminación asegurada en la próxima vida. Suelen pasar niños y turistas delgados; el resto disfruta del espectáculo, que es la mitad de la gracia.

Antes de entrar

La puerta Nandaimon, la grande de madera por la que se accede, tiene dos guardianes de más de ocho metros tallados en 1203 por un equipo de escultores en apenas unos meses. Son de las mejores esculturas de Japón y casi todo el mundo pasa por debajo sin mirar hacia arriba.

14:301 h 30 min
Naramachi↗
Nara centro · Tiendas 10:00–17:00 · Muchas cierran los lunes

El casco antiguo de comerciantes, a diez minutos del parque: casas de madera estrechas y largas, talleres, cafés pequeños y ni un turista comparado con lo de antes.

Fijaos en unas bolas rojas de tela colgadas en las puertas: son migawari-zaru, monos que «sustituyen» al dueño de la casa absorbiendo las desgracias que iban dirigidas a él. Cada casa tiene los suyos.

Es lunes

Bastantes tiendas y cafés de Naramachi cierran los lunes. Si os encontráis medio barrio cerrado, no es mala suerte: es lo normal. El paseo sigue mereciendo la pena.

Dónde comer en Nara
Tradicional2.500–4.000 ¥

Harishin↗

Cocina de Nara en una casa de comerciantes del siglo XVIII. Menú kamameshi, arroz cocido en olla de hierro.

Conviene reservar. Cierran pronto.

El espectáculo150 ¥ la pieza

Nakatanidou↗

Hacen mochi a martillazos, dos personas a una velocidad que da miedo, delante de la tienda.

Preguntad el horario del amasado: es lo divertido, y no lo hacen todo el rato.

Rápido500–1.200 ¥

Puestos junto al parque

Kakinoha-zushi (sushi envuelto en hoja de caqui, especialidad local) y udon.

Dónde cenar, ya en Kioto
Última noche en Kioto6.000–9.000 ¥

Gion Karyo↗

Kaiseki accesible: la alta cocina de Kioto en versión asequible, ocho o nueve platos.

Reservad con días. Si vais a daros un capricho en el viaje, es esta noche.

Sin complicaciones2.000–3.500 ¥

Cualquier izakaya de Kawaramachi

Después de un día entero fuera, esto es más que suficiente.

La puerta de escape
¿Y si los ciervos no os llaman?

Nara es opcional: nadie os obliga. Si preferís otra cosa, estas tres funcionan igual de bien desde Kioto y no cuestan mucho más.

Uji, la ciudad del té

Veinte minutos desde Kioto. Es donde se produce el mejor matcha de Japón desde hace ochocientos años, y está el Byodo-in, el templo que sale en la moneda de 10 yenes. Sacadla del bolsillo y comparad: es exactamente el mismo edificio. Se puede hacer una cata de té y moler tu propio matcha.

Osaka un día antes

Adelantad Osaka: castillo por la mañana, Dotonbori por la tarde, y volvéis a dormir a Kioto. Así el día 9 lo tenéis libre para lo que os apetezca.

Kioto sin plan

Volved a Higashiyama sin itinerario, entrad en los templos que os llamen y perdeos por las calles pequeñas. A veces el mejor día de un viaje es el que no estaba planificado.

Hoy os ha hecho una reverencia un ciervo salvaje
y habéis mirado a los ojos a un Buda de bronce de mil trescientos años.
Última noche en Kioto. Aprovechadla.
Día 9

Donde Kioto susurra, Osaka grita

Martes 20 · Kuromon · Dotonbori

Prepararos para el cambio de tono. Osaka es ruidosa, directa y se ríe de sí misma: aquí la gente habla más alto, come en la calle y tiene fama en todo Japón de ser la más simpática. Es la despedida perfecta.

Kioto 30 min · JR Osaka 15 min · metro Kuromon 10 min andando Shinsaibashi 5 min Dotonbori
Ver la ruta del día en Google Maps ↗
11:0030 min
Kioto → Osaka↗
Estación de Kioto · Cada pocos minutos · 580 ¥

Línea JR Kioto, treinta minutos y 580 ¥. No cojáis el Shinkansen para este tramo: cuesta el triple, ahorra diez minutos y encima os deja en Shin-Osaka, que está más lejos del centro. Es de los errores más caros y más comunes.

Con las maletas

Si el check-in del hotel es a las 15:00, dejad el equipaje en consigna de la estación (500–700 ¥) o en el propio hotel, que casi todos lo guardan aunque la habitación no esté lista. No arrastréis la maleta por Kuromon.

14:001 h 30 min
Mercado Kuromon↗
2-4-1 Nipponbashi, Chuo, Osaka · 9:00–18:00 · Mejor antes de las 15:00

Casi seiscientos metros de mercado cubierto que lleva doscientos años funcionando. Lo llaman «la cocina de Osaka» y aquí se come de pie, en la calle, delante del puesto que lo cocina.

Vieiras gigantes a la brasa, brochetas de wagyu, erizo abierto en el momento, tempura recién hecha, fruta cortada. Casi todo entre 500 y 1.500 ¥ la ración.

La regla de Osaka

Aquí existe una palabra, kuidaore, que significa literalmente «arruinarse comiendo» y es motivo de orgullo local. Hoy es el día de hacerle honor: comprad poco de muchos sitios distintos en vez de mucho de uno.

Mejor pronto

Después de las cuatro empiezan a recoger los mejores puestos. Si llegáis tarde encontraréis la mitad de las cosas.

16:001 h
Shinsaibashi↗
Shinsaibashisuji, Chuo, Osaka · 11:00–20:00

Una galería comercial cubierta de casi un kilómetro que conecta el mercado con Dotonbori. Está techada, así que es el plan perfecto si llueve, y desemboca directamente donde vais después.

Última oportunidad de compras

Aquí está todo: Don Quijote (el bazar caótico abierto hasta tarde), tiendas de segunda mano, farmacias con cosmética japonesa. Si os falta algún regalo, este es el momento y el sitio.

18:00Toda la noche
Dotonbori↗
Dotonbori, Chuo, Osaka · Siempre abierto · Mejor de noche

Un canal, un puente y una pared de neones gigantes: un cangrejo mecánico que mueve las patas, un pez globo iluminado, un dragón saliendo de una fachada. Todo compite por llamar la atención, y funciona.

El corredor del cartel de Glico lleva ahí desde 1935 y es la foto de Osaka. Se hace desde el puente Ebisubashi, donde siempre hay gente esperando turno.

Esta es vuestra última noche en Japón. Osaka es la ciudad exacta para cerrar el viaje: donde Kioto os pedía silencio, aquí os van a gritar el menú desde la puerta.

Cenad de pie y en varios sitios

No busquéis un restaurante para sentaros. Osaka se come andando: takoyaki en un puesto, kushikatsu en otro, okonomiyaki en un tercero. Ese es el plan y es el correcto.

Regla sagrada del kushikatsu

Las brochetas rebozadas se mojan en un bote de salsa comunitario, y no se puede mojar dos veces. Ni una sola vez, jamás, bajo ningún concepto. Si necesitáis más salsa, se usa un trozo de col para echarla por encima. Es la norma más seria de la ciudad y saltársela está muy mal visto.

La cara de Billiken

En varios sitios veréis un muñeco sonriente con los ojos rasgados y la cabeza en punta: es Billiken, un dios de la suerte inventado por una artista estadounidense en 1908 que en Osaka adoptaron como propio. Se le frotan las plantas de los pies para pedir un deseo.

Dónde comer, a mediodía
La experiencia2.500–4.000 ¥

Mercado Kuromon↗

De pie y por puestos: vieiras, wagyu, erizo, tempura.

Mejor antes de las 15:00.

Dónde cenar, la última noche
Imprescindible1.500–2.500 ¥

Mizuno Dotonbori↗

Okonomiyaki desde 1945, con Bib Gourmand de la guía Michelin. Osaka entera en un plato.

Cola de 30–40 min. La haríamos sin dudarlo.

Sin cola1.500–3.000 ¥

Chibo Dotonbori↗

Okonomiyaki en varias plantas, con vistas al canal desde arriba.

Menos mítico, igual de rico y sin esperar.

De pie600 ¥

Takoyaki Wanaka↗

Bolas de pulpo recién hechas, la comida callejera de Osaka.

Cuidado: salen ardiendo por dentro. Esperad un minuto.

Para acabar1.500–2.500 ¥

Kushikatsu en Shinsekai↗

Brochetas rebozadas y fritas, la otra especialidad de la ciudad.

Recordad: la salsa se moja UNA vez.

La puerta de escape
¿Y si queréis otra última noche?

Hoy no hay nada reservado. Si Dotonbori os parece demasiado ruidoso o queréis algo distinto para cerrar el viaje, estas tres son buenas alternativas.

El castillo de Osaka al atardecer

Reconstruido, sí, pero el parque que lo rodea es enorme y precioso a última hora del día. Subir cuesta 600 ¥ y desde arriba se ve toda la ciudad. Mucho más tranquilo que el centro.

Shinsekai, el barrio que se quedó en 1912

Una zona construida para una exposición universal, con su propia torre y una estética que no ha cambiado en un siglo. Es más cutre, más auténtico y bastante más barato que Dotonbori. La capital del kushikatsu.

Una noria y un baño

La noria de HEP FIVE en Umeda (600 ¥) y después Spa World, un complejo enorme de baños termales temáticos abierto hasta tarde. Terminar el viaje metidos en agua caliente no es mala idea.

Hoy habéis comido de pie en un mercado de doscientos años
y cenado bajo un cangrejo mecánico de tres metros.
Mañana toca volver. Pero eso es mañana.
Día 10

La vuelta

Miércoles 21 · Vuelta a casa

Último día. Da pena y es normal. Aquí van las últimas cosas prácticas para que no se tuerza nada al final, y una idea de cómo cerrar bien un viaje.

Namba 34 min · Nankai Rapi:t Aeropuerto de Kansai
Ver la ruta del día en Google Maps ↗
MañanaSegún vuestro vuelo

Depende de la hora del vuelo. Si salís por la tarde, tenéis tiempo de sobra para desayunar tranquilos y dar una última vuelta.

Si os falta algún regalo, los grandes almacenes junto a la estación de Namba abren a las diez y tienen de todo.

Gastad las monedas

Los yenes en moneda no se cambian en España: os los quedáis de recuerdo o los gastáis. Vaciad el monedero en el konbini del aeropuerto comprando dulces raros para llevar a casa. Es el mejor destino posible para esas 1.300 ¥ sueltas.

El tax free

Si comprasteis con exención de impuestos, técnicamente esos artículos deben salir del país sin usar y con su bolsa precintada. En la práctica casi nunca lo revisan, pero llevadlos en el equipaje de mano si podéis.

—34 min de trayecto
Al aeropuerto de Kansai↗
Desde Namba · Tren Nankai · Rapi:t 1.670 ¥ · Airport Express 970 ¥

Tren Nankai desde Namba. El Rapi:t es el rápido con asiento reservado: 34 minutos y 1.670 ¥, que son los 970 ¥ del billete más 700 ¥ de suplemento de exprés. El Airport Express cuesta solo el billete y tarda algo más.

Salid con tres horas de margen sobre la hora del vuelo. Kansai está construido sobre una isla artificial en mitad de la bahía y no hay forma rápida de improvisar si algo se tuerce.

Antes de salir del hotel

Comprobad enchufes, cajones y la caja fuerte. El objeto que más se olvida en los hoteles japoneses es el cargador del móvil, y en el aeropuerto cuesta el triple.

En el avión, antes de dormiros, sacad el cuaderno de sellos y pasadlo entero. Diez días, las caligrafías en orden, cada una hecha a mano en un sitio distinto, con su fecha.

Eso no lo tiene nadie más. Es literalmente único en el mundo, y os ha costado unos pocos miles de yenes.

Japón no se acaba. La inmensa mayoría de la gente que va, vuelve. Todo lo que os habéis dejado esta vez no lo habéis perdido: lo habéis guardado para la próxima.

La puerta de escape
Si os sobra la mañana entera

Con un vuelo de tarde, hay tiempo para una última cosa antes del aeropuerto.

Un baño antes de volar

Hay baños termales cerca de Namba abiertos desde por la mañana. Subir a un vuelo de catorce horas recién salido de un onsen es un lujo que cuesta 800 ¥.

Umeda Sky Building

Dos torres unidas por un mirador flotante a 170 metros, con escaleras mecánicas suspendidas en el vacío para subir. Abre a las 9:30 y es el mejor último vistazo a la ciudad.

Desayuno en un kissaten

Las cafeterías japonesas antiguas sirven un desayuno llamado morning set: café, tostada gruesa con mantequilla y huevo cocido, por unos 500 ¥. Es un ritual precioso y muy poco turístico para despedirse.

Diez días, tres ciudades, un cuaderno lleno de sellos
y un ciervo que os hizo una reverencia.
Buen viaje de vuelta. Y gracias por dejarnos organizarlo.

Este era el de otra persona.
El tuyo lo escribimos con tus fechas.

Nos cuentas cuántos días tienes, con quién viajas y qué te apetece. Te lo devolvemos en 48 h.